domingo, 29 de enero de 2017

El hijo del renegado (1953)



Son of the Renegade es un western de serie B rodado en 1953 en blanco y negro. El guión corrió a cargo del actor principal: Johnny Carpenter (nada que ver con el director de Halloween) y fue dirigida por Reg Browne (un tipo que no volvió a dirigir una película en la vida… ¡Y con razón!).



El argumento del film es el siguiente: un tipo vuelve al valle donde creció para recuperar el rancho de su padre. El sheriff se muestra hostil porque el padre tenía muy mala reputación. Unos bandidos locales cometen robos en nombre del protagonista, que deberá defender su honor y recuperar sus tierras a tiros.

El argumento importa poco. Básicamente hay 3 bandas: el prota y sus forajidos, los malos forajidos y el sheriff y sus pistoleros. Y todo se lian a tiros cada vez que se encuentran… Y se encuentran a menudo porque el pueblo solo tiene una calle y “el salvaje oeste” se ve reducido a 3 localizaciones exteriores (todas en cuesta, por cierto) que se repiten una y otra vez. 
Pero a veces dos grupos de pistoleros cabalgan por el mismo camino en direcciones opuestas y no se encuentran… o_O


Cosas que llaman la atención:
Hay un momento que el pistolero más malote: llamado red river (porque deja un río de sangre tras su paso…) lleva el revolver al revés en la funda, con la culata hacia delante.

Aunque todos los pistoleros usan revólveres nunca se les acaban las balas y disparan sin cesar, con una pistola en cada mano, como si llevaran armas automáticas.

Cuando un pistolero muere, aún de rodillas y agonizando de forma dramática, sigue disparando. Y ya desde el suelo, moribundo, aún dispara.

En cada tiroteo (y habrá uno cada 7 u 8 minutos) caen un par de tipos del caballo y mueren, o se despeñan por un barranco, o son tiroteados hasta la muerte. Pero, curiosamente, ninguno de los 3 grupos pierde gente, al contrario, en el tiroteo final en la calle principal (y única) del pueblo, hay tal cantidad de gente como nunca antes se ha visto en todo el film.
 
Con tanta gente lo difícil es no darle a alguien

Al inicio de la peli, la calle principal (y única) del pueblo, es larga y recta. En el tiroteo final, la calle principal (y única) es curva y hay un árbol centenario en medio.

El rancho del que se habla no se ve nunca. En un flashback, el padre del prota llega a lo que parece uno de esos cubículos de madera usados de letrina, del que sale una mujer con vestido, sombrero y revolver. Y se pone a disparar también.

Parece que el sheriff actual es hijo del sheriff que echó al padre del prota, pero el sheriff actual tiene una hija que dice que, de pequeña, fue al colegio con el prota. ¿?

En la banda del prota hay dos mujeres, una de ellas disfrazada de india, que en ningún momento sabemos quiénes son o qué hacen allí. En la parte final, les acompaña un perro que no sale al inicio.

Cuando los malos llegan al pueblo para robar en la oficina de correos, lo hacen disparando contra hombres y mujeres que pasean por la calle. Cuando llega el sheriff, y con la calle principal (y única) sembrada de cuerpos dice, “¿Qué está ocurriendo aquí?”

Cuando un grupo está ante una fogata en mitad del monte, suele aparece un tipo andando de no se sabe dónde. Así, sin caballo ni nada, y siempre los sorprende.

En el tiroteo final, uno de los muertos se mueve cuando ya está muerto (sabemos que está muerto porque no está disparando).


 Cuando te disparan en la barriga y te sangra la cabeza

Hay varios momentos que un fan del wrestling (o la lucha libre) como yo disfrutará esta película. Durante las peleas los cowboys aplican movimientos de lucha, entre ellas: una spear, un monkey flip y la mejor de todas: una precaria Attitude Adjustment desde el techo de una diligencia...  
 and he's name is John Ceeeeena

Y el film termina con esta pose en que vemos que todos los balazos se los ha llevado el mismo tipo.



viernes, 27 de enero de 2017

La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016)

Ingrid Bergman




La frase: "¿Cómo vas a ser tan revolucionario siendo tan conservador?"

 
La casa delante de la biblioteca

miércoles, 25 de enero de 2017

Confianza


Cuando apareció este gráfico todos los de la biblioteca se pusieron estupendos. Y no hay para menos. Se tiene más confianza en el personal de la biblioteca que en los policías o los médicos.
Orgullo.
Luego, uno se pone a pensar…
¿Confía usted más en la enfermera o la farmacéutica que en la doctora?  ¿A qué se debe eso? Quizás por que el enfermero y el farmacéutico están en la trinchera, y el doctor se ve como una figura alejada de la realidad… O quizás, y ahí viene mi humilde teoría, porque los médicos no escuchan (suficiente).

Si escuchar es importante, eso explica la posición de las bibliotecarias muy por delante de las agentes de policía.
._. la de tonterías que tiene que escuchar uno en el mostrador de préstamo. Y no me refiero sólo a excusas paranormales, sino a miserias personales o a críticas literarias.

Pero bueno, toda esta reflexión erudita no importa. Lo que realmente me inquieta de este gráfico es la poca confianza que (parece) que tenemos en los funeral directors
¿Qué ocurre ahí?
¿No nos fiamos cuando nos dicen que el muerto está… muerto?
¿O tememos que nos den por muertos antes de tiempo?


Cuando el policía dice que has muerto.
Cuando el clero anota tu defunción.
Cuando el médico certifica tu fallecimiento
El funeral director es la última persona en la que podemos confiar para que no nos entierren (o incineren) antes de tiempo. Y a juzgar por el gráfico no le tenemos mucha confianza…

Para aliviar ese temor te recomiendo que tengas siempre un libro de la biblioteca en préstamo. Porque así, si te dan por muerto, el bibliotecario se asegurará que REALMENTE estés muerto. No porque le importes, sino porque nos debes un libro.
Y sabed que incluso cuando estés muerto (pero muerto de verdad), el bibliotecario intentará recuperar el libro que debes.

Eso sí, da confianza, amigos.

lunes, 23 de enero de 2017

¿Qué es lo 1º que se pregunta al entrar en la biblio?



Según una encuesta realizada durante en día en mi cuenta de Tuitah la pregunta habitual de un persona al entrar en una biblioteca es acerca del servicio de WiFi.
Todos sabemos que las prioridades de los usuarios son:
1)     WIFI
2)     Internet
3)     Las dos anteriores
4)     Calefacción
5)     Baños públicos
6)     Libros que se puedan leer.
Así que las consultas acerca del servicio de WiFi son realmente una gran mayoría.

Siguen luego las inseguridades sobre el horario. Todas las bibliotecas que yo, humildemente, conozco tiene en la fachada exterior (o adyacente) el horario. Basta con leerlo.  A mí, además, me resulta evidente la diferencia entre una puerta abierta y una puerta cerrada. Pero hay gente que entra en la biblioteca y una vez dentro, les asalta la duda: ¿Está abierta la biblioteca?
Es como si hubiera olvidado que NO pueden atravesar paredes o puertas cerradas así que no “se han colado” por error en un edificio cerrado. ¿A qué viene preguntar si la biblioteca está abierta CUANDO YA ESTÁS DENTRO?
Lo ignoro.

Los servicios es otro tema vital para los usuarios. En especial para aquellos que lo primero que hacen al entrar en la biblioteca es ir al baño. ¿De tan lejos vienes? ¿Cuántas horas hace que esperas a entrar? ¿No te enseñaron de peque que hay que ir antes de salir de casa, firulais?

La cuarta opción de mi encuesta era, lo reconozco, un guiño local. La biblioteca en la que ejerzo de Oompa Loompa queda cerca del ayuntamiento y no pasa día que no entre un firulais pidiendo una instancia o quejándose de la baldosa suelta delante de su casa o pidiendo audiencia con el edil de su barrio.

Muchas gracias a todos los participantes y seguiremos con las biblioencuestas en otra ocasión.