domingo, 21 de enero de 2024

Por un puñado de dólares (1964)

A mi caballo le molesta la gente que se ríe.


Un pistolero llega a un pueblecito cerca de la frontera de México. Viendo el enfrentamiento entre los dos clanes locales, decide tomar parte y a costa de engañar a unos y a otros, ir haciendo negocio.

Los Baxter a un lado, los Rojo al otro. Y yo en medio.




Clint Eastwood y su icónico poncho llegan a nuestras vidas de la nada. Es un malvado más y por ello el tabernero lo quiere fuera del pueblo. Luego veremos que tiene su corazón y será capaz de sacrificar un puñado de dólares
Luego le darán una somanta de palos.
Y esperaremos la recuperación para la venganza final.

Ennio Morricone compone aquí, no solo una banda sonora emblemática, sino una composición icónica que abarca más que la trilogía que rodaron Leone, Eastwood (y el poncho) sino casi todo el subgénero del spaghetti western en sí.
De inicio a fin, Morricone te lleva un lugar de fantasía.

Es un western sucio, sudoroso, mal afeitado e irreal.

¡Pum! Estás muerto.
¡Pam! Estás muerto.
Como en los juegos infantiles. Un disparo, un muerto. 


Que Clint es tan lacónico y carismático como el samurái Toshiro Mifune lo vemos enseguida. Pero aquí, el reparto de secundarios carismáticos en su maldad es digna de mención. A diferencia de los samuráis del film original, que nos parecían todos iguales, el clan de los Rojos está llena de tipos peculiares.
Gian Maria Volonté está genial


Nunca se nos cuenta cómo logra Joe (así llaman 2 veces durante el film al personaje de Clint) cortar un trozo de una vagoneta para hacerse una coraza para el duelo final. ¿Con una lima? ¡Eso le llevaría años!
¿Por qué explota una bota de vino al caerse por la rampa? ¡Qué mas da!
¡Y la sangre es pintura gruesa! Qué más da también, esto es pura fantasía.



Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari; 1964) dirigida por Sergio Leone.

Está película es un remake (o plagio o homenaje) de Yojimbo (Reseña aquí)

Leer más sobre La trilogía del dólar
El bueno, el feo y el malo (1966) + documental Desenterrando Sad Hill

sábado, 20 de enero de 2024

Historia de un vecindario (1947)


En el Japón de posguerra un señor llega a casa con un niño perdido que le ha seguido. Intenta colocarle el niño al vecino, que se niega. Luego, se lo coloca a una vecina, una viuda de carácter bastante agrío.

A la mañana siguiente, los tres se juegan a quién le toca acompañar el niño hasta casa. Pierde la viuda (por impetuosa porque, en un guiño de bondad "ozuariana" todos estaban destinados a ir). Nadie saben allí del padre, carpintero, del niño. Así que la viuda intenta abandonarlo por ahí.
Pero el niño la sigue.

Al final, conviven juntos unos días.
Cuando la mujer ha revivido en su nuevo rol de tía/abuela, el padre (el carpintero de duro corazón que abandonó al niño) reaparece. Lo perdió y lo ha estado buscando. 

La viuda queda triste porque le había tomado cariño. Y se siente culpable de sus malos pensamientos, y de las reprimendas al pobre niño. ¡Ah, si lo hubiese mimado más!




Gente malpensada ven aquí una burla al invasor americano




Historia de un vecindario (Nagaya shinshiroku ;1947) dirigida por Yasujiro Ozu

jueves, 18 de enero de 2024

Alimañas

Acción y terror atávico en el laberíntico metro de Tokio.




De repente el metro se detiene. Tras no recibir información, los pasajeros optan por abrir una puerta y salir a las vías. Planean ir andando hasta la próxima estación. 

Pero encuentran algo en el túnel.


Algo que les ataca y corren a refugiarse en el vagón.
Pero esa cosa no va a detenerse... 

Mejor no mirar...

¿Podrá el joven Satsuki y su amiga de la infancia  Mutsuki sobrevivir a todo este horror monstruoso?


¿Qué tenemos aquí? A un grupo de personas diversas atrapadas en un lugar con un "monstruo" que las va aniquilando de formas horribles.

En este tipo de historias siempre hay aquellos personajes odiosos que quieres que mueran, aquellos que no, pero que se sacrifican y los típicos entendidos o espabilados que mueren por bocazas.

Como espejo sociológico: hay una buena persona por cada cinco idiotas.



El prota es Satsuki Shikuma un chico que vive en hogar de acogida, trabaja y que ejerce de hermano mayor de los otros ¿huérfanos? Y la waifu, la chica de pelo corto y arco (¡lleva un arco y flechas en el metro!Mutsuki. Esta chica tiene un elevado concepto de la justicia (cita frases de samuráis).

Es dura la vida del que madruga y va en metro

Del elenco de secundarios que aparecen en Alimañas hay una simpática pareja: un tipo joven y su jefa borrachina. Forman la habitual relación kohai-senpai empresarial. Dos asalariados que vuelven de beber y se ven envueltos en esta vorágine de horror en el metro.
Kishimoto y La Jefa, en la portada del tomo 2



Sin hacer spoiler, les daré un consejo aprendido tras muchas lecturas. No le tomen demasiado cariño a los personajes, a ninguno. Todos pueden acabar mal en el momento menos esperado (o a cada final de tomo).

La oscuridad, el terror más atávico


Hay algo ahí...


Alimañas es un thriller de acción y horror. Un survival frenético que se devora (ehem) enseguida y que conviene empezar a leer teniendo a mano todos los tomos.


Alimañas
(Gajuu)
Nokuto Koike
Finalizado. 51 capítulos (6 tomos)
Editado por ECC

Shonen. Acción. Horror. Survival

martes, 16 de enero de 2024

Contra la distopía

La distopía, nacida como antónimo de la utopía pero al igual que ésta, arranca de la realidad porque la imaginación parte siempre de lo que existe. La distopía es la -dice la RAE- representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.


Pero leyendo o viendo series distópicas nos podemos preguntar: ¿Acaso no hay futuros mejores?

La distopía estimula el fatalismo. Muestra un futuro tan horrible que el presente - nuestro presente- ya no nos parece tan feo. Oh sí, hay muchas cosas mal aquí pero en el futuro hacia el que vamos... eso sí es horrible.

La distopía es un género explícitamente político. 
Sus protagonistas suelen ser individualistas. Aunque haya un grupo, por lo general jóvenes, que se rebele contra el sistema. En el fondo, es UN ser rebelándose contra la masa. La masa que viste igual, que acata, que no piensa. La masa urbana, adoctrinada, uniforme...

En teoría, la distopía confronta al lector/espectador. Despierta su conciencia. Le muestra un futuro horrible y le dice: ¿Esto es lo que quieres? ¡Reacciona!
Usa el miedo como detonante. Pero el miedo, por lo general, provoca parálisis o una huida. 

¿Nos están paralizando con tanta distopía? ¿Nos paraliza ese miedo a ese futuro apocalíptico que asumimos este presente feo? ¿Nos rendimos antes de la batalla?



Las concomitancias que delineé entre tales pensadores (Weber, Adorno, Foucault y Baudrillard) y la literatura de especulación pesimista me convencieron de que los relatos acerca de poderes opresores e individuos disidentes del futuro eran más profundos de lo que aparentaban.

(Las distopías) participan del clamor sistémico de que lo peor está por venir, que lo tenemos merecido y que no hay remedio. El vaticinio es: el mañana será espeluznante. Y el fallo: somos los culpables, por no hacer nada o hacer lo que no toca.

El propósito de un servidor: acentuar los aspectos negativos de la distopía, desvelar sus ambigüedades y contradicciones.

Psicólogos culturales y teóricos (Paul Ricoeur y Hayden White) han refrendado que los relatos que se cuentan a sí mismos los individuos y las sociedades tienen una importancia capital en la creación de identidades, metas y estados de ánimo. 
(¿Qué nos espera de) historias acerca de porvenires calamitosos (...) que favorecen la irrupción de políticas preventivas y la asunción de conductas cínicas, derrotistas o netamente reprobadoras, proclives al postureo nihilista?



Contra la distopía: la cara B de un género de masas 
Francisco Martorell Campos
La Caja Books (2021) 

Francisco Martorell Campos es doctor en Filosofía por la Universitat de València y GRAN LECTOR de ciencia ficción. Su rama de estudio y trabajo son los estudios utópicos.

domingo, 14 de enero de 2024

Locuras de verano (1955)


Jane Hudson (Katharine Hepburn) es una secretaria de dirección de Ohio de vacaciones en Venecia. Espera un romance y cuando éste se produce, no es como ella había imaginado.





El tour que el director del film, David Lean y el director de fotografía, Jack Hildyard, nos hacen por Venecia está a la altura del documental.
¡Qué luz!
¡Qué colores!
Qué de iglesias por todas partes...

Me parecen todas iguales. Dice el afable matrimonio americano de tour por Europa. Para ellos, y para ese marido, va la mejor frase del film:

Habitaciones llenas de cuadros. Cientos. ¡Y todos pintados a mano!


También se lanza una puya a los vecinos franceses:
En Italia cuando uno se sienta a comer, come comida de verdad. En Francia, uno se sienta, ¿y qué come? ¡Una salsa!


Katharine Hepburn está tan genial como suele ser habitual. Siempre intensa. Cuando sonríe va más allá de la sonrisa y cuando tuerce el gesto, uno ve el sufrimiento interno de alguien que está llorando por dentro.
En cualquier momento parece que vaya a sufrir un ataque de histeria. 

Su personaje ya lo retrataba una frase promocional de la película: 

"Vino a Italia como turista... Regresó siendo una mujer"

Nada más llegar, en la pensión, hace el siguiente apunte:
-En Estados Unidos una mujer soltera es una chica hasta los 50.
-¿Y después?
-Bah...



Conocerá un anticuario que le vende una copa del siglo XVII (o puede que no). Y como cliché del italiano ligón, se enamoran. O eso dice él. Nunca me lo creí porque a medida que aumenta el romance, decae -para mí-, el interés de la película.

Viniste buscando un hombre, joven, rico, apuesto y galán. Y por supuesto soltero. Bien. Yo no soy joven, soy comerciante, no soy apuesto. Pero soy un hombre.

¡Y casado!



La censura española recortó algunos diálogos y cortó escenas enteras. 
Pero se sigue lo que ocurre. 
Es elegante como el zapato queda en la terraza cuando la pareja va a pasar la noche juntos. Todos entendemos esa felicidad matutina al volver a la pensión. 

Pudo la censura haber actuado y eliminar la consumación del adulterio, pero no lo hizo. Sorprende pues, que se corten charlas románticas que todos intuimos abocadas a la despedida.


Por lo contrario, el niño fumando pasó censura porque, parece, el adulterio es más peligroso para la salud que el tabaquismo infantil..


Este Breve encuentro en Venecia está empañado por una soledad y una tristeza que, como una sombra negra, va apareciendo por la luminosa ciudad. El personaje de Katharine Hepburn está triste, sobre todo porque se esfuerza en ser feliz. Anhela el amor y siente la punzada del dolor cuando ve parejas paseando por las piazzas
Cuando le llega a ella, teme. Es pudorosa, desconfiada. No quiere ser engañada, utilizada. Por la soledad y la espera, puso el listón tan alto que la realidad choca con él.
Pero...
Estamos de vacaciones y nunca volveremos así porque no, simplemente, vivir.

Y vivir del recuerdo el resto de nuestras vidas.



Locuras de verano (Summertime; 1955) dirigida por David Lean

Arrivederci