martes, 27 de junio de 2017

Ángel y Sepultura

¿Ángel?

Estaba haciendo limpieza al buzón electrónico de la biblioteca, ya saben, borrando emails de espectáculos piromusicales con libros y autores autoeditados que quieren vender su obra, cuando se me aparece en el mostrador una chica con un cochecito de bebé.
- ¿Le puedo hacer el carnet de la biblioteca? -pregunta-. Es que quiero que de mayor lea.
- No diga más -y le doy un formulario a rellenar con los datos de la criatura y un bolígrafo. Se pone a ello allí mismo tras apartar los folletines de las actividades del mes. Le recomiendo que use una mesa y deje tranquilo el monitor de mi ordenador.
Mientras se aleja le doy al botón de la opción “Nuevo usuario” en el programa de gestión Serrucho (como es tan veloz, conviene dejarlo cargando mientras uno va y vuelve del baño).


La chica con el cochecito vuelve al mostrador al cabo de unos minutos y me devuelve el bolígrafo (¡No podéis dejar bolígrafos a la gente!, dice la jefa, porque se los quedan). La muchacha me entrega su DNI porque el bebé aún no tiene.  
Leo en el formulario que la criatura se llama Andrea.
Así que pregunto, inocente de mi:
- ¿Es niño o niña?
- ¡Se llama ANDREA! - chilla la señora.- ¿Qué va a ser?
Me quedo impasible como un cursor que parpadea porque, aparte de gritar y captar la atención de los abuelos que leen los periódicos, no ha contestado a mi pregunta.
- Es-una-ni-ña. - dice marcando las sílabas como si yo fuera retrasado (algo que suele pasarme a menudo en el mostrador de la biblioteca) y añade-. Andrea es una nombre de niña.
Marco la casilla “mujer” en el programa y musito:
- Andrea Pirlo es un chico. Y se llama Andrea.
No dice nada. Yo voy rellenando datos sin mirarla (sí, muy feo por mi parte).
- O Andrea Bocelli. O Andrea Camilleri,...
Sigue sin decir nada. Le doy al botón de imprimir el carnet de la biblioteca y se lo entrego.
- Y luego está Andreas Kisser, guitarrista de Sepultura.
- No conozco a ninguno de esos -dice, agarrando el carnet y mientras gira el cochecito,
choca con la papelera primero y la mesa-expositor de novedades-, por mi que te lo estás inventando -y luego, camino de la sala infantil, sentencia-. Todo el mundo sabe que Andrea es chica.


._.
El formulario de la Flipa para usuarios menores de 14 años no incluye un campo donde el padre/madre/tutor legal pueda indicar si la criatura es varón o dama u.... Pero el programa de gestión de bibliotecas, el Serrucho, pide elegir entre: "Hombre", "Mujer" y "No aplica" (¬_¬ no aplica, ojo).

Y ahora, galería de chicos llamados Andrea:

Andrea Pirlo: futbolista que escribe

Andrea Camilleri: el del comisario Montalbano, pa'ntendernos

Andrea Bocelli: un valiente en un mundo oscuro

Andreas Kisser: juega al fútbol, escribe letras y su mundo es oscuro






domingo, 25 de junio de 2017

GLOW

G.L.O.W (Gorgeous Ladies of Wrestling) es una serie (10 episodios de 30 minutos) ambientada en los años ochenta sobre el mundo del wrestling femenino.


Don't Try This At Home

En realidad, recrea una veritable serie de wrestling femenino de mediados de los ochenta llamada igualmente: Glow: Gorgeous Ladies of Wrestling

La serie, disponible en Netflix, cuenta la historia de un grupo de actrices, habitualmente rechazadas en los castings, que se atreven con un producto televisivo nuevo: el wrestling femenino.
Aunque se centra en el personaje de Ruth (Alison Brie), el elenco de actrices (el roster de GLOW que diríamos en la jerga) también tiene sus tramas secundarias. La serie abarca desde el casting inicial de las chicas a la emisión del programa piloto en televisión. Y las vicisitudes que pasan: entrenamientos, conflictos personales, problemas de financiación, creación de personajes...

Hablemos del zapatazo en la lona:
El wrestling es un arte, una puesta en escena, una pasión. Y como cualquier otra arte con una puesta en escena, lo que hay alrededor de la representación es tan o más interesante como la obra en sí. A menudo, mucho más interesante...
El episodio en que se formalizan los personajes que interpretarán las chicas, en base a estereotipos simples (china kung fu, árabe terrorista, rubia alta vikinga, señora gorda negra que vive de subsidios del estado, empollona con gafas, héroe americana, comunista malvada), es hilarante porque hoy en día se siguen usando esos clichés en los personajes.
Nada es original, pero no por ello deja de ser entretenido


Otro de los puntos interesantes son los cameos
Lista de wrestlers que aparecen en GLOW de la primera temporada:

Y mención aparte merece la actriz: Kia Stevens que en GLOW interpreta a Tamee, “la reina de los subsidios”. Kia es la única actriz del cast original que es luchadora profesional: no lo parece pero es Awesome Kong (Kharma, en WWE)

Mi más sincero aplauso porque el rol de su personaje no se parece en NADA a su rol de luchadora: una powerhouse a la que no recuerdo hacer una promo (segmento hablando ante la cámara) en toda su carrera.

Momento lectura:
Sheila the She-wolf lee "El Clan del oso cavernario"


Si te gustó GLOW, podrías ver:
… All the marbles (The california dolls) -llamada en España Chicas con gancho- es la última película que rodó el cineasta Robert Aldrich. Protagonizada por Peter Falk narra las peripecias de un par de chicas wrestlers y su mánager que luchan para salir del circuito indie y llegar al estrellato. La película se ambienta ANTES que el wrestling femenino llegase a televisión.


Temporada 2
El roster de GLOW


Ese episodio de GLOW que es todo entero un capítulo de GLOW es lo mejor de GLOW


El momento Undertaker


Carlito y Chavo Guerrero, de cameo

Momento lectura:

Momentos maravillosos del wrestling televisado:


Temporada 3
Cada vez hay menos wrestling en las Gorgeous Ladies of Wrestling. Y es una pena.
Sin wrestling GLOW es una ¿comedia? sin demasiada gracia en que las tramas de los personajes se entretejen poco. Y todas las historias personales parece forzadas a estirarse aún cuando no haya mucho más que añadir.
Geena Davis se une al elenco. Pos vale.

Sólo hay un cameo de un wrestler
(Carlos Colón Jr. como el hermano de Carmen. Ha salido en las 3 temporadas).

Hay dos grandes momentos de "action in ring". Ese Freaky Tuesday (S3E5) en que las chicas intercambian sus roles. Eso es algo que también se hace en el wrestling "de verdad". Y suele ser hilarante.
Y lo mejor de toda la temporada, el combate del A very GLOW christmas (S3E10) en que se versiona el cuento de Navidad de Dickens. ¡Holy Shit!
El malvado Sr. Scrooge (soviético)

¿Es Evil? ¿Es Vampiro? ¿Es Undertaker?

El combate, por cierto, incluye una "resurreción" a lo Taker y acaba con Carmen aplicando una Gory Bomb (ahí estuvo Chavo Guerrero, bookeando el combate) en la fosa virtual.

Momento lectura:
La pila de libros en la mesilla de noche... ¡Por favor!

Hay que devolver los libros a la biblioteca 😍


Y una vez más, extraordinaria actuación de Kia Stevens como Tammé. Cuando habla de seguir luchando a pesar del dolor... Ò_Ó Quizás porque sé que fue luchadora de verdad, lo que dice es creíble y doloroso. Por cierto, en los últimos tiempos Kia a vuelto a hacer de Awesome Kong (su rol de wrestling más famoso) y ha tenido apariciones en la empresa AEW (luchó en su evento Double or nothing. Pueden perder el tiempo leyendo mi reseña) Y en Fight for the Fallen tuvo un careo en ring con la living legend japonesa Aja Kong (Ese en un combate que nunca se ha visto fuera de Japón).

Wrestling "de verdad" en mi otro blog: Viendo Wrestling.

miércoles, 21 de junio de 2017

Las MMA como metáfora de la vida con poema

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Me vinieron a la mente estos versos de Gil de Biedma tras ver lo ocurrido en el show de UFC Fight Night 111 (en Singapur, el pasado 17 de junio).

Les pondré en situación:
En el main event (combate estelar, a 5 rounds de 5 minutos) Holly Holm (ex campeona y nº 5 del ranking) se enfrentaba a Bethe Correia (nº 11 del ranking).
En las dos primeras rondas, ambas luchadoras se mantuvieron a tanta distancia que el público empezó a mostrar su descontento. El árbitro intervino y les recordó -supongo yo-, que habían venido a pegarse.

Holm siguió rehuyendo el enfrentamiento y Correia empezó a perder la paciencia y le salió la vena bravucona (algo muy habitual en este deporte). De hecho, a uno de sus habituales ataques intimidatorios le saqué un bibliomeme que quizás los más viejos del lugar aún recuerdan:
La bravucona Correia (derecha) ante una impasible Rousey (que ilustra la voz de bibliotecaria)

No les voy a describir lo que ocurrió cuando Correia se puso chula y Holm le respondió. Lo pueden ver en este vídeo, de apenas 20 segundos, que da más lecciones para la vida que toda la sección de autoayuda de la biblioteca.



Holly Holm tenía previsto que, tarde o temprano, Bethe Correia perdería la paciencia si se limitaba a evitarla. Y así ocurrió. Correia, impaciente, bajó la guardia y cayó de un golpe certero.

La vida, como Holm, viene a recordarnos que “va en serio” cuando estamos haciendo grandes aspavientos y nos dejamos llevar por el exceso de confianza y la chulería. Y al igual que Correia, nosotros, como bien dijo Gil de Biedma, lo comprendemos demasiado tarde.

._.

¿Sorprendido que hable de MMA? Lee el artículo sobre Ronda Rousey en episodios anteriores de este blog

lunes, 19 de junio de 2017

Lecturas 2017



Aunque ustedes pidieron una foto borrosa de un ovni, ahí va (para los que sí lo pidieron) la Lista de Lecturas 2017 (desde enero a junio).

Les comento los detalles (aunque es tan simple que no haría falta). Tenemos el título, el autor, “la cosa” (N, de novela; C de comic; P de poesía; LIJ, sacado de la sección infantil; y lo que no tiene nada es lo que en las bibliotecas llaman “materias” o “coneixement”).
Las estrellitas vienen a ser la valoración subjetiva de un servidor (cuando no hay ⭐, es que abandoné la lectura o la hice tan “en diagonal” que apenas capté la idea y me aburrió demasiado).
Los títulos con 5⭐ y de fondo verde, son los libros más disfrutados.



En las montañas de la locuraLovecraft / CulbardC⭐⭐⭐⭐
A les muntanyes de la follia LovecraftN⭐⭐⭐
Les noiesEmma ClineN⭐⭐⭐
JosafatPrudenci BertranaN⭐⭐⭐⭐
El monstre de HawklineRichard BrautiganN⭐⭐
Ningú li havia dit que seria ell qui pagaria la hipotecaCarme Serradell⭐⭐⭐
La guerra civil españolaPreston / José Pablo GarcíaC⭐⭐⭐
Esa puta tan distinguidaJuan MarseNx
Hergé y el artePierre Sterckx⭐⭐⭐⭐
Tres dias i una vidaPiere LemaitreN⭐⭐⭐⭐⭐
El horror sobrenatural en la literaturaLovecraft⭐⭐⭐⭐
Assassinat a la casa de ninesBetty Pen WrightLIJ⭐⭐⭐⭐⭐
El tiempo diráRicardo AlcantaráLIJ⭐⭐
Fray Perico y su borricoJuan Muñoz MartinLIJ
Camins de llibertatMaite CarranzaN⭐⭐
El cementeri sense làpides i altres histories negresNeil GaimanX
BestiariLovecraft⭐⭐
El hombre del otro ladoUri OrlevLIJ⭐⭐⭐⭐
El jove LovecraftOliver / TorresC⭐⭐⭐
Hablar de todo y no saber de nadaJoan López Alegre⭐⭐⭐⭐
La bella Annabel LeeKenzaburo OéN⭐⭐⭐
LamiaRayco PulidoC⭐⭐⭐
No abandonis quan el rastre és calentXavier ÁlvarezN⭐⭐⭐
El rei de grocRobert W. ChambersN⭐⭐
Donde aúllan las colinasFrancisco NarlaN
Un policia en la lunaTom GauldC⭐⭐⭐⭐
Carta al mundo y otros poemasEmily DickinsonP⭐⭐⭐
Allò que va passar a CardósRamon SolsonaN⭐⭐⭐⭐⭐
Mi nombre era EileenOttessa MoshfeghN⭐⭐⭐⭐⭐

domingo, 18 de junio de 2017

Vértigo




Una muchacha finge ser otra muchacha para engañar a un tipo. Se enamora del tipo. Cuando se reencuentran, ella se deja “convertir” en la muchacha que fingió ser para él.


Judy Barton finge ser Madeleine Elster para engañar a Scottie. Pero se enamora de Scottie.
Scottie se enamora de Madeleine.
Cuando Scottie encuentra a Judy la "transforma" en Madeleine.
Ella se deja porque sólo tiene posibilidades con Scottie, siendo Madeleine.

Lo mejor es el final: aparece un monja en la cima de un campanario y la muchacha se pega un susto y se cae porque cree que es la mujer muerta que ella suplantó.




Vuelve en sí, desnuda y en la casa de un tipo.
- Le prepararé café.
- Gracias
O_O



Cuando haces un regalo para que se enamoren de ti y la fastidias a nivel: ¡despareces de la película para siempre!


Vértigo (1958; Alfred Hitchcock)

viernes, 16 de junio de 2017

Me han limpiado la cuenta corriente

Una de la preguntas frecuentes de los oyentes del programa (¿?) es: ¿Qué hace un bibliotecario cuando la biblioteca está cerrada? Lo ignoro, pero a juzgar por sus redes sociales no paran. Mi vida es mucho más emocionante: hoy he ido al banco a hacer una gestión.
Y les voy a hablar de ello.


Capítulo 1 - El chapoteo infantil y alguna arrugada reflexión

Hay muchos caminos para acercarse a la City, la zona de lo bancos en mi pueblo, pero prefiero la calle que pasa cerca de la biblioteca. Esa callejuela, que en alarde de pomposidad hemos llamado avenida, pasa frente a una guardería. Es agradable pasar por allí. Las voces y los chillidos de los patios escolares me recuerdan el cine de la nouvelle vague. La guardería es un edificio de planta cuadrada en equidistancia perfecta de la valla que rodea el recinto. A determinadas horas, las puertas se abren y salen en tromba, hacia el patio, un montón de críos. Corren para agarrar sus motos y coches de juguete. Subidos en sus vehículos, los jóvenes pilotos, se enfrascan en carreras hacia ninguna parte y, en un símil aprendizaje de la vida adulta, discuten y se chillan en los atascos alrededor de la fuente, que vendría a ser la rotonda del lugar.   
Debido a la ola de calor que padecemos, hoy los vehículos estaban guardados y la actividad recreativa consistía en chapotear en unas piscina inflables, cuatro que yo haya contado, todas azules y todas redondas; compradas al por mayor y con descuento.
En la calle, bajo un cerezo torcido y esmirriado hay un banco para que los familiares esperen la hora de entrega y/o recogida de criaturas. A media mañana, ese banco estaba ocupado por un par de afables ancianos y un perrito rechoncho. Los ancianos hacían visera con la mano y achinaban los ojos con la esperanza de ver a alguna de las monitorias/profesoras darse un chapuzón. Seguramente no ha hecho falta ponerse el bañador, pues el chapoteo infantil era tal que las muchachas al cargo habrán quedado bien regadas.
Un servidor, observaba todo esto desde su coche, esperando pacientemente que una señora con bolsas del super, cruzara el paso de peatones que hay frente la guardería. Y pensaba también que no tengo ya ni un solo recuerdo feliz de esa primera infancia. ¿Chapoteaba yo en el agua? ¿Jugué así alguna vez en la guardería? ¿En qué momento esos primaverales recuerdos fueron sustituidos por amargas experiencias y desengaños de la vida? ¿En qué momento, en definitiva, empecé a morir?

Modelo de piscina: la ballena alegre



Capítulo 2 - La espera y un estudio de personajes

He aparcado el vehículo lejos, como a nueve calles de mi objetivo sí, pero a la sombra. Aparcar a la sombra en plena ola de calor me llena de orgullo. Es una épica victoria sobre la sofocante realidad. Da igual que en el viaje de ida y de vuelta haya sufrido lo indecible. Por el árduo camino, me refrescaba la fe que el coche a la sombra estaría no-tan-caliente como el del pobre desgraciado que ha aparcado en doble fila justo delante del banco.
La temperatura dentro del banco era, eso hay que remarcable, agradable.
En esa oficina del banco hay cuatro empleados, de los que sólo trabaja uno: la muchacha del mostrador, con aspecto de pefil de Instagram. Luego está un señor que supervisa algo y que deambula de mesa en mesa (quizás porque en realidad no tiene ni siquiera un sitio en el que trabajar), el señor jefe, que reposa en su despacho, hojeando el periódico o intentando adjuntar un archivo adjunto, y el típico empleado de banca que verán ustedes en cualquier oficina de cualquier entidad: el treintañero cocainómano.
Se trata de un tipo así: varón, blanco, de unos treinta y tantos, con traje, aspecto cuidado sin llegar a elegante  y que destaca por su mirada furtiva y unas fosas nasales demasiadas dadas de sí, como respirar sólo aire de montaña.

Sólo había un cliente en la oficina cuando yo he entrado. Un muchacho con moto, a juzgar por el casco, y unos zapatos demasiado pequeños, ya que los talones asomaban por encima de la superficie pisable del calzado. Unos minutos después, ha entrado otro cliente, del prototipo Rebolledo. Es decir, bajito, regordete y calvete. El Rebolledo del banco vestía un polo azul marino y unos pantalones caqui deshilachados de los bajos.
Si ven que me fijo mucho en el calzado y los bajos de las ropas de la gente es debido a mi depresión crónica que me hace mirar siempre hacia el suelo (y esa es la razón que encuentre monedas extraviadas con frecuencia).  
Encontrando mi primer céntimo o pensando en la muerte (a saber...)



Capítulo 3 - Cuando el título de la historia cobra sentido al fin.

Algo que he venido observando en mis anteriores visitas al banco es que en esa oficina la señora de la limpieza trabaja durante las horas de apertura al público.
Suele barrer primero y fregar después, mientras los clientes hacemos cola. Lo cual nos obliga a todos a realizar una acompasada coreografía que, a no ser que seas cliente habitual, desconoces. Con la vergüenza que siempre conlleva errar el paso.
La abnegada mujer se agacha a vaciar los cubos de basura mientras cliente y empleado charlan, con la mesa de por medio, de las fluctuaciones de las acciones y el crecimiento negativo de los fondos.
La señora de la limpieza dobla en edad a la chica del Instagram-mostrador, pero lejos de amilanarse por la importancia de las gestiones de la muchacha se ha puesto a barrerle los pies dando golpes en las esquinas de los muebles con la escoba. La señora de la limpieza tiene aquella cara de las madres que vienen a la biblioteca a buscar el libro de lectura del niño. El niño suele tener ya 16 años y está encallado en el instituto. Y la pobre señora viene a la biblioteca arrastrando su cansancio para sacarle el libro que el niño necesita para mañana.
-Señora -le digo mentalmente-, si el comealdabas de su hijo no ha venido en todo el trimestre a buscar el libro... ¿Qué le hace pensar que vaya a leérselo esta noche de un tirón?
Pero callo y le busco el libro aún sabiendo que no lo volveré a ver hasta que la buena mujer logre vencer la reticencia del “niño” a no entrar en su cuarto y encuentre allí el libro, meses después de la fecha de devolución.
Pero volvamos al banco.
Estábamos los tres, yo, la muchacha de Instagram y la señora de la limpieza realizando la gestión cuando, de pronto, la muchacha se ha levantado y se ha dirigido hacia la impresora (situada estratégicamente en la otra punta del banco, para así, darle la oportunidad de estirar algo las piernas; que estar todo la jornada sentada ante el ordenador no es sano).
Mientras la empleada se ha ausentado de la mesa, la señora de la limpieza ha pasado un trapito por encima del teclado y le ha dado un golpe de plumero a mi libreta de ahorros.

Si fuera una de esas quejicas habituales (madres primerizas que se quejan que las mesas de la sala infantil son demasiado altas para su bebé, y años más tarde, la misma señora que las mesas son demasiado bajas para su hijo. O ese viejales con nada-mejor-que-hacer, que se viene a quejar que el periódico le ensucia las manos, que el agua del grifo sale demasiado fría o demasiado caliente, o que las letras del teclado del ordenador son más pequeñas que las del teclado de casa de su hijo,...). En fin, si fuera uno de esos singermornings me quejaría de: ¿qué carajo hace la señora de la limpieza pululando por delante de mi cuenta de ahorros? que si dónde queda la confidencialidad y patatín y patatán.
En lugar de eso prefiero imaginar que la noble señora de la limpieza es, en realidad, una agente de seguridad infiltrado. Una experta ninja capaz de reventarle la boca a uno de esos ladrones que dan tirones a las abuelas cuando cobran la pensión. Una señora que saltaría por encima del mostrador rociando los ojos con el ambientador de lavanda, para salvar cuentas corrientes de pequeños ahorradores como yo.

Quizás esa mujer también sueña con detener algún día un robo, encerando el suelo justo bajo los pies del ladrón. Y es que para aquellos que tenemos trabajos anodinos y nuestra vida es tan gris como el mostrador del banco, sólo los sueños nos permiten seguir viviendo, aunque a menudo la mera existencia sea tan asfixiante como entrar en un coche aparcado al sol en plena ola de calor.

-fin-