domingo, 23 de noviembre de 2025

Dolls (2002)

Cualquier soplo de la vida puede romper un alma humana.

Dolls 2002 - Takeshi Kitano


Porque los humanos somo frágiles como muñecos de madera, llevados de aquí para allá por manos del destino o el azar, en un teatrillo que es la vida.

Miho Kanno - Hidetoshi Nishijima - Dolls 2002 - Takeshi Kitano

Inicia el film con una secuencia del teatro tradicional de marionetas, el teatro Bunraku. Donde hacen falta tres artistas para dotar de "vida" a una muñeca. Más un recitador, que narra la historia y habla por los muñecos. 
Aquella historia con muñecas es metáfora y anticipación de lo que se viene.

Luego conoceremos las tres historias de la película. Tres historias de "amor", pero en las que el amor es algo secundario. Cada una de las historias tiene algo primordial al propio amor: la culpa, la esperanza o la idealización.

En la primera historia se nos muestra los intentos de enmendar una decisión. Un tipo a punto de casarse con la hija del jefe de la empresa, un matrimonio teledirigido por los padres, huye de la boda al saber que su ex, su verdadero amor, ha tomado una sobredosis de pastillas.
La decisión de anteponer la boda provechosa al verdadero amor, ha provocado secuelas cognitivas en la muchacha, que ya sin reconocer a su antiguo amor, es llevada de aquí para allá... como una muñeca.
Dolls 2002 - Takeshi Kitano

Para que ella no se accidente y mantenerla dentro de una distancia de rescate, el tipo le anuda una gruesa cuerda a la cintura. Así, vagan atados los dos, yendo hacia un lugar en el recuerdo. Su viaje va de lo real y tangible (vivir en el coche) a lo onírico (cruzando páramos nevados vestidos con los ropajes de las muñecas del teatrillo). Su destino final es un lugar que ya solo permanece en su memoria.

Miho Kanno - Hidetoshi Nishijima - Dolls 2002 - Takeshi Kitano

La cuerda que les ata es un símil simpático de la célebre leyenda romántica del hilo rojo del destino. Los Dioses unen con ella a dos almas y éstas, aunque vaguen de aquí para allá en la vida y en las relaciones con otros, acabarán por encontrarse. Porque su destino era estar juntos.


Las otros dos historias de la película, con un peso y un metraje menor, y un final más amargo, hablan de la esperanza y la idealización en el amor.

Una pareja joven se separa. Él ha tomado la decisión de abandonar su paupérrimo trabajo e irse a hacer fortuna. Ella, toma la decisión de esperarlo. Y así, cada sábado -como solía hacer- ella va al parque, se sienta en el banco y espera con los bento de comida para los dos. Pero él no aparece.
Muchos años más tarde, cuando él es un jefe de la yakuza decide ir a ese parque, un sábado. Y ahí sigue ella. Esperanzada en un amor que se ha ¿malgastado quizás?
Dolls 2002 - Takeshi Kitano

En la tercera historia, un pobre empleado de obras públicas, tiene una gran fascinación por una idol. Cuando ella padece un accidente de tráfico que la desfigura y le hace abandonar su carrera, él toma una drástica decisión. 
El amor del tipo por la idol es unidireccional. Una idealización basada en la imagen que se ha construido alrededor de la idol para, precisamente, "enamorar" a los fans.
Cuando la idol "muere" y la chica deja de actuar en personaje y se queda sola, el tipo que se le acerca es alguien que sigue viviendo un "amor" imaginado. En verdad no a ama a la chica, sino a la idol que ella interpretó. Pero ella puede VER hasta qué punto es profundo ese amor.
Kyoko Fukada - Dolls 2002 - Takeshi Kitano


Takeshi Kitano es un personaje con múltiples facetas. Hasta el punto que hay gente que acepta una y rechaza las demás. Kitano es el payaso cómico del programa de caídas y porrazos, Takeshi's Castle (en España, Humor amarillo). Un tipo con gusto por el humor absurdo, como ya comentamos aquí en Zatoichi.
Kitano, renombrado como Beat Takeshi, es el anti-héroe callado y áspero de los films de la yakuza. Un personaje de pocas (o ninguna) palabras que habla con violencia, directa y avasalladora.
Y en consonancia con estas dos facetas, está también el cineasta visual y poético que reflexiona con profundidad sobre la soledad o los lazos afectivos. Como el de El verano de Kikujiro o el que se ve aquí, en Dolls.

Miho Kanno - Hidetoshi Nishijima - Dolls 2002 - Takeshi Kitano
Ese maravilloso momento

En Dolls Kitano opta por omitir diálogos y dejar hablar a los silencios. El escenario, a diferencia del teatro de marionetas en el que es inexistente, en las historias de la película adquiere mucha importancia. No solo la pared de fotos de la idol en la historia del fan, o el banco en el parque, o todos los lugares bellos por los que deambula la pareja atada. Destacan los arces otoñales o los cerezos en flor. La naturaleza, con su silencio y su quehacer tranquilo, parece poder curar. O al menos, mitigar el dolor que causa la propia vida y sus reveses. Ya sean accidentes o traiciones de personas amadas.
 

Dolls (2002) dirigida por Takeshi Kitano. El Kitano tranquilo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú qué opinas?