jueves, 15 de agosto de 2019

Carrie (en el cine)

Si sabes que hay 3 películas sobre Carrie, ya sabes más que yo.


Carrie (1976) de Brian de Palma
Carrie (2013) de Kimberly Peirce
Y en 1999 se estrenó La ira (The Rage: Carrie 2) de Katt Shea (que no he visto y que quizás nunca llegue a ver).


Las dos adaptaciones se toman licencias que no están en el libro.
Podría decir que Brian de Palma quita cosas y hace apaños discretos con lo que tiene. Y Kimberly Peirce añade más pasajes de la novela (el nacimiento por sorpresa, el padre abogado de Chris, la historia que Tommy golpeó a un niño inconsciente, el trabajo de la madre de Carrie, ...), copia cosas de la película original (hay secuencias y frases plagiadas literalmente) y pega cosas modernas (Youtube, Internet, móviles,...) que no estaban (ni podían estar) en la película de 1976. O, por desgracia, se inventa cosas como que Carrie puede soldar con la mirada o que Sue Snell salva la vida porque está embarazada (¿?)


Curiosidades sobre la moral: en 1976, las chicas salen desnudas en las duchas; pero en 2013 no. Sue y Tommy tienen sexo en 2013, pero en 1976, no.


Pese a las diferencias, las dos películas tienen el mismo esquema. Parten, al igual que la novela, de la escena de las duchas y terminan con la muerte de Carrie tras el baño de sangre en el baile y la furia destructiva. Tan sólo la de 2013 menciona, al final, un juicio o investigación para descubrir qué ocurrió (recordad que en la novela los fragmentos narrativos se mezclan con partes de declaraciones judiciales, citas de revistas o libros biográficos, supuestamente, escritos por los supervivientes).
Las dos películas evitan algo que me pareció clave en la novela: la lluvia de piedras en la infancia. Cuando una Carrie niña es sorprendida por su madre en el patio de los vecinos donde una chica está tomando el sol -pecaminosamente- en bikini. Ese momento es importante -o me lo parece a mí- porque da el primer toque del enorme (e inexplicable) poder que tiene Carrie y cómo ha sido (y será) martirizada por el fanatismo religioso de su madre.
(La película de Kimberly Peirce añade la lluvia de piedras como autodestrucción de Carrie y su hogar; mientras que Brian de Palma termina haciendo implosionar la casa, en lo que yo interpreté como un guiño a “La caída de la casa Usher” de Poe).
Ninguna de las dos películas logra transmitir realmente la sensación de caos en la ciudad que provoca Carrie haciendo explotar gasolineras a sus paso y derribando cables eléctricos.
 


En la novela, Carrie tiene 16 años. En las dos películas tanto ella, como especialmente sus compañeros de clase parecen mucho mayores. ¡Cielos, en 1976 algunas de sus compañeras parecen treintañeras! El Tommy de 1976, con su melena de rizos rubios parece un cantante de un grupo de glam rock (parece Dee Snider).

Carrie (1976) de Brian de Palma
Lo mejor: Sissy Spacek (Carrie) bañada en sangre en el baile.
Lo peor: los ridículos efectos especiales de la manguera serpiente mojando a la gente.


Carrie (2013) de Kimberly Peirce
Lo mejor: Julianne Moore (la madre de Carrie) y sus automutilaciones.
Lo peor: el resto del plantel actoril no está a la altura de sus personajes.


Y para acabar, hablemos de las “Carries”
Sissy Spacek es lo mejor de la Carrie de 1976. Realmente parece una muchacha rara, apocopada, temerosa y víctima de bullying. Cuando la bañan en sangre adquiere una presencia poderosa y su avance por la pista de baile es de un ser intocable.

Chloë Grace Moretz intenta pero nunca llega a meterse en Carrie. Lo máximo que logra es encogerse, sacar hombros, y vestirse “fuera de moda”. A excepción de la escena inicial en que es la víctima, el resto de la película nunca me convence de que el mundo la intimide. Cuando la bañan en sangre, más que ensangrentada parece que la hayan pintado. La sangre no le resbala, se queda donde toca y no se mueve.

Les dejo unos pasajes de la novela

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