martes, 17 de marzo de 2020

Desde la biblioteca en tiempos del Coronavirus

Hemos leídos sobre futuros apocalípticos. Hemos visto películas de catástrofes y de epidemias globales. Los telediarios nos han traído, a la hora de comer, imágenes de supermercados desabastecidos y de gente presa por el pánico. "Pobre gente", piensas y cambias de canal o le metes cucharazo al flan de postre.
Pero esto que sigue, es real.

La primera noticias sobre el virus fue por las fiestas de Navidad. Pero era algo de China (y China, como dijo Marco Polo, "Queda muy lejos"). 

El 3 de febrero ayudé a unos nenes a hacer un trabajo para el cole sobre el tema:
Ayudo un nene a imprimir un trabajo para el cole sobre el coronavirus. Leo: "la culpa es de un chino que hizo una sopa de murciélago". Acompaña el texto una foto de Alberto Chicote en una cocina muy sucia. 
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Hacia finales de febrero -como no hice ningún tweet al respecto no puedo precisar el día- veo cruzar por el vestíbulo de la biblioteca la primera mascarilla. La lleva un teen firulai colgando de la muñeca. Me recuerda esos locos años 90, en los que los teen firulai que iban en moto llevaban el casco en el codo.
La estupidez humana no conoce limites.
Por suerte, siempre se puede confiar en la gente del archivo:
El coronavirus lo detendrá un equipo del archivo. Los archiveros y archiveras pueden con todo
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Un día, camino a la biblioteca, voy esquivando meados y cacarrutas (quiero pensar que de perros) y recuerdo aquellas lecciones de la "peste" y lo sucia que era la vida en el medievo. No creo que esos excrementos en la calle sea algo muy higiénico pero sigo con mi vida y su rutina mísera.

Ahí fuera, en la vida real, dicen que las mascarillas no sirven de nada. Pero se agotan. Dicen que lo importante y efectivo es el lavado de manos. Me sorprendo: ¿Acaso la gente no se las lavaba?

El 29 de febrero descubro el proyecto lector que se ha producido en Italia (el primer lugar de la vieja Europa en el que el virus arrambló a lo loco), se han propuesto leer el Decamerón (es ingenioso, porque la obra trata precisamente de un encierro en la campiña durante una epidemia de peste).

¬¬ Empiezo a llevarme novedades de mi biblioteca por si hay un encierro. Aunque, en realidad, no lo creo. Soy así de ingenuo.

El 9 de marzo llego a mi biblioteca y descubro que la mitad de la plantilla está de baja
@BiblioEnfu se pregunta si hay un protocolo de bibliotecas con el coronavirus. Yo me río (para mis adentros). En mi Ayuntamiento aún no tienen el calendario laboral del personal de la biblioteca (¡y estamos a marzo!).

@BiblioSanLorenzo nos regala esta muestra de humor ordenado

Y @noemi_borras se inventa el hastag #coronabiblio


Y a partir de entonces todo se precipita. Entramos en un vorágine de dudas, contradicciones, medidas a medias y medias medidas.


Voy a hacerme la revisión del carné de conducir y la doctora oftalmóloga, con mascarilla, se lava las manos mientras me dice que me sienta y lea unas letras. Se las canto. Le da a un botón y me pone la misma pantalla con la misma secuencia de letras. Le canto las mismas. ¿Y ahora? me dice. Y pone las mismas. Y yo ya me las sé de memoria. Me despide y vuelve a frotarse las manos con un gel. Todo eso sin tiempo de quitarme el abrigo.

Aparece en el correo de la biblio el primer mail de la NaveNodriza de biblioteques con el inquietante asunto de "Coronavirus". 
Lo deben haber escrito con Internet Explorer porque incluye links por si vas a viajar a países infectados (¡Ya estamos infectados aquí!). Los links no linkan y hay que copy&paste en el navegador para que funcionen. 



Miércoles 11 
A media tarde, un compa de la biblio de Igualada anuncia que su biblioteca estará cerrada. Me parece muy radical pero al llegar a casa veo en las noticias que hay un gran foco en esa población y que se plantean aislarla.

Pienso en China y en su disciplina para contener a la población. Y luego en Italia y su... bueno, no seria Italia un lugar muy disciplinado. Me imagino un intento de contención en España. Se me ocurren memes, pero la cosa es demasiada seria.
Si hay que reducir la afluencia de personas a la #biblioteca por el coronavirus, apago el wifi.  
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Se habla mucho de "teletrabajo" pero hay muchos trabajos que no se pueden gestionar desde el comedor de casa. Espero y confío que las bibliotecas no tengamos que permanecer abiertas -con el riesgo para todos que eso supone- para ofrecer las computadoras para el teletrabajo.


Empiezan a darse cifras alarmantes de contagiados. La OMS habla de pandemia. A nivel local -anoto en mi diario- nadie se atreve a tomar medidas serias para no ser acusado de alarmista y ser foco de críticas y memes. 
Macabramente escribo: hacen falta muertos para que se tomen medidas y nadie las critique. Y luego anoto: No hay ninguna medida desde biblioteques.



Jueves 12
Al mediodía se decreta el cierre de escuelas y centros de enseñanza a partir de mañana. A nivel local, el Ayuntamiento cierra la biblioteca durante 15 días. 
La biblioteca va a cerrar 15 días. Menos mal, porque esta tarde sólo hemos venido a trabajar... 2  
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Recuerdo que, de entrada, la idea de trabajar a puerta cerrada (sin gente) nos parece muy buena idea:
#ClásicodeBiblioteca #Coronabiblio  
Yo toda la tarde: -La biblioteca va a estar cerrada. Pero seguiremos trabajando estos quince días a full...  
Pero yo mentalmente:
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A esas alturas la población de Igualada, y pueblos cercanos, están confinados. 

Circulan fotos de supermercados vacíos. Hay bulos y fake news pero todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien que lo ha visto y por tanto, es cierto. 


Viernes 13 (anda que, menudo día)
El #memebibliotecario #bibliomeme es una #bibliopinícula

Un compa dice que es la mejor promo de ebiblio ever. Y algunas bibliotecas lo comparten para promocinar el servicio. Me siento orgulloso, les he colado a todos el debut de Sting en Starrcade'97 ._. 


En mi biblioteca llevamos las medias a lo máximo que permite el edificio. Cada compa se queda en una planta de la biblioteca. LaJefa, con toses muy inquietantes, se encierra en el despacho.
No hay ninguna coordinación del trabajo. No se plantea qué hacer, aprovechando el cierre, ni cómo organizar nada. Yo me centro en hacer un cartel explicativo para colocarlo en las puertas y en redes, respondiendo a lo que me parecen preguntas frecuentes. Me centro en 3 aspectos:
· Devolver los libros en el buzón.
· Cómo renovar los préstamos.
· Usar eBiblioCat para encontrar lecturas.

Por la tarde, dos de esas medidas ya no sirven. 
Los buzones de devolución deben ser cerrados y la gente debe conservar los libros en su casas. Luego, más tarde, llegan noticias que todos los préstamos han sido prorrogados hasta el 21 de abril.

Hay un par de llamadas de usuarios:
- Tengo que devolver un libro a la biblio de TAL y me han dicho que están cerrados.
+ Aquí también estamos cerrados.
- ¡Cielos! ¿Y qué hago yo ahora con el libro?
¿Por qué?¿Va a explotar o algo?


-Tenía una reserva para recoger y no sé si puedo venir ahora que están cerrados o me la guardan.
+ Se la guardamos, no se preocupe.
-Es que me llegó el aviso de recogida el 8 de enero.
+¿El 8 de enero? ¡La reserva se guarda una semana!
-Ah, pero yo preciso ese libro.
¡Pues haber venido hace dos meses!


Informo a LaJefa del cierre de buzón.
-¡Ah! -exclama-. Pero ¿se puede cerrar?
Se me pasa la respuesta por la cabeza. Cuento hasta cinco y se la suelto porque hay que soltarla:
-Deberías abrir el buzón más a menudo.

Luego aparece la compa (la que está dos pisos más arriba).
-¡Ah! -exclama-. Pero ¿se puede cerrar?
._.
Le suelto la misma respuesta porque hay que ser "justiniano".


Una compa y yo salimos a cerrar el buzón. Es una sensación extraña. Siento estar viviendo una película de zombies. Como si una horda de infectados pudieran echársenos encima.

Mientras estamos vaciando el buzón y pegando un cartel de "buzón cerrado-Préstamos-renovados-Cuide su salud" aparece uno de esos matrimonios que pululan por las bibliotecas y que podríamos definir como: parejas que se merecen la una a la otra. 
Se trata de la Abuela Hacker y su marido, el Señor-que-no-se-ducha.
La Abuela Hacker lleva mascarilla, lo cual es sorprendente porque en 40 años no ha parecido importarle el olor que desprende su marido. 
Esa medida de guardar metro y medio con otras personas para evitar el contagio, hace años que lo aplican los lectores con el Señor-que-no-se-ducha.  Le pueden encontrar en la hemeroteca hojeando un periódico en una mesa, completamente solo. Los demás lectores están en las butacas, pegados a las paredes, y en verano, bajo las ventanas abiertas.
La Abuela Hacker se queja que no la avisaron personalmente del cierre.
Lo siento, llame a todos menos a usted...
Su pareja, el Señor-que-no-se-ducha, que no sacado un libro de la biblioteca en diez años, me pregunta si le puedo sacar un libro a escondidas a través de la ventana.
Te lanzo la Enciclopedia Espasa a la cara, hombre.

Viernes 13, 18:19
Llega el MAIL.
Desde Area de Cultura, 
Gerència de Serveis de Biblioteques, 
la Gerenta
* No hace falta poner el nombre aquí porque ya saben a quién me refiero (o pueden buscar el dato, si quieren. Es público y notorio).

El texto ocupa hoja y media (sin justificar... No, no importa pero nos habla de la precipitación). Les haré un resumen:
La nave nodriza de #biblioteques: ¡Sálvese quien pueda!
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La primera frase del segundo párrafo es maravillosamente reveladora:
"Per tant, fins el 28 de març, no es pot treballar als centres de treball, independetment del que faci el personal de l'ajuntament."

El subrayado en negrita está en el original.

La biblioteca en la que yo estoy (y unas 200 más) dependen de cada ayuntamiento y están coordinadas (y enredadas) en la diputació de Barcelona (eso no incluye las de BCN capital. Ni tampoco las biblios del resto del territorio.) Ese caos de sistema de lectura es una de las explicaciones que no haya aún un sistema gestor y un catálogo común. 

Ese enredo de administraciones que coordinan cosas a medias con otras administraciones que organizan a medias, es caldo de cultivo para un montón de cargos directivos en lugares de decisión que, en momentos claves en los que hay que tomar decisiones, se excusan en no poder tomar ninguna decisión porque nadie es competente del todo para decidir nada.
Se lo ejemplificaré:
El jueves al mediodía "mi" Ayuntamiento (y el de otras muchas ciudades y pueblos) decidió cerrar las bibliotecas municipales. Pero las bibliotecas, TODAS, no cerraron oficialmente hasta el viernes a media mañana. 22 horas después.

La Nave Nodriza instó, el viernes tarde, a no ir físicamente a las bibliotecas a trabajar. Porque -y cito el fragmento subrayado y en negrita- "no se puede trabajar en los centros de trabajo". Pero esa medida sólo afectó a los cuadros directivos. El resto del personal (dependiente del ayuntamiento de turno), según se desprende del mail, sí puede trabajar "en los centros de trabajo en los que no se pueden trabajar".

En el momento de escribir esta frase (lunes 16 a las 17:00) aún hay compas, dependientes de su ayuntamiento, trabajando a puerta cerrada.
Están en la biblioteca respectiva, en esos centros de trabajo en los que -según la Nave Nodriza- no se puede trabajar desde hace 3 días.



Los ayuntamientos, se supone, que también están vinculados a entes superiores, uno de ellos es la Diputació de Barcelona (pero que, como hemos visto, no tiene poder alguno en la mayor parte de la plantilla). Eso lo comento porque ahí está el foco principal del enchufismo en bibliotecas.
Hay ayuntamientos que colocan ahí a cuñados, primos, hermanas o parientas sin capacidad y lo que es peor: sin interés alguno en la biblioteca.
Una compa de mi biblioteca defiende a capa y espada que con interés y ganas uno puede aprender cualquier cosa. Hay una teoría que dice que con 10.000 horas de práctica, uno puede adquirir conocimientos de cualquier tema o materia.
Pero claro, hay que ponerle ganas. 
Y los cuñados y las hermanas, no destacan precisamente por su interés.

Eso suele ir así:
El Ayuntamiento Tal hace un concurso-oposición para rellenar la plantilla de una biblioteca. La Nave Nodriza de Biblioteques asiste y firma la conformidad. Todo es transparente, legal y correcto.
¿Seguro? 
Hagamos zoom
Hay muchas formas de "trampear" en un concurso-oposición. Desde crear una plaza para un candidato especifico, hasta valorar las entrevistas personales sin lógica alguna, dando la puntuación máxima al candidato que interesa y la mínima al mejor puntuado en el examen y al que más méritos y experiencia acumula. (Eso me pasó a mí, que me pusieron un CERO sólo porque cualquier otra nota me hubiera capacitado para el puesto).

Por otra parte, no crean que en la Nave Nodriza todo es brillante como un expositor de novedades. Basta un ejemple simpático: cuando un aspirante al puesto de director/a de biblioteca se presenta a una plaza, parte del tribunal (entre titulares y suplentes) que le van a valorar, DEBEN libros a las bibliotecas.
Dirán que esto es una tontería.
Y efectivamente, lo es. Pero es una tontería significativa.
Pero...¿Ustedes se fiarían de un responsable político que no devuelve los libros a la biblioteca?

Ese es parte de mi enhojo (con h de hoja) que les prometí el otro día.
Pero al final, les publiqué una maravillosa reseña del anime Dragon Quest.
Porque en momentos de gran dramatismo conviene huir de la realidad para poder sobrevivir.

Y ahora les hablaré de la realidad de lo mío.
Cuando llegó el MAIL de la Nave Nodriza, yo mismo llamé a LaJefa (dos pisos más arriba) para que leyera el mail (si no le avisan que hay un mail para ella, a veces no lo ve hasta días después). 
Una vez leído pasó a informar al Ayuntamiento. LaJefa preciso ayuda para reenviar el mail al responsable del Ayuntamiento.
Y el responsable en el Ayuntamiento también debe ser un analfabeto digital porque no recibió el mail o no lo supo abrir o vete a saber qué.
Dos horas más tarde, LaJefa pudo hablar con él y le LEYÓ el mail de la Nave Nodriza. Se lo leyó de la forma que tiene LaJefa de leer los mail que le llegan. Empezó con "Benvolguts/des" y no paró hasta el final "Àrea de cultura".
Tras escuchar el mail, el responsable del Ayuntamiento resultó que no era competente para tomar decisión alguna (¿ven? Otro almacén de cargos que no pueden decidir nada).

El viernes por la noche nos fuimos a casa sabiendo que:
LaJefa no vendría hasta el 28 de marzo (eso le pedía el mail) y nosotros... De lo nuestro ya sabríamos algo.
Hemos sabido algo hoy, lunes 16 a las 8:15 de la mañana.



Y de mientras, fuimos a trabajar a puerta cerrada, un sábado.
 ¿Qué hice el sábado?
Contestar un mail, atender una llamada, programar publicaciones en las redes de la biblioteca, mirar las cuentas de "Twitfer" de la gente influencer de biblioteca (no les digo cuáles son porque así todos se siente especiales). Y ordenar con guantes.

Por la tarde fui al supermercado. Y sí, había estantes vacíos por completo. En la sección de carne, sobretodo. Y no había patatas, limones ni cebollas. Ni papel higiénico, ni alcohol.


Domingo 15
El presidente del gobierno iba a anunciar el "Estado de alarma" a las 15 h. Lo puse en pantalla y como no empezaba me eché una siesta. A las 18 h. aún no había salido y no recuerdo tanta espera desde que quise leer Patria
Y sí, invertí 3 horas de mi vida en una siesta. 


Lunes 16
A las 8:15 llega el mensaje de LaJefa avisando que "El alcalde dice que...". Y toca quedarse en casa hasta nueva orden. 
El aislamiento no me preocupa. Llevo toda la vida siendo un hikikomori
La gente cree que soy un tipo simpático y social. Pero en verdad les digo que no pueden estar más equivocados. Pasé mi infancia tumbado en la cama mirando la bombilla del techo y mi adolescencia fue una serie de desgracias y desengaños que me han convertido en un ¿adulto? temeroso, cobarde, propenso al pánico, a la ansiedad y sin ninguna habilidad real. 
Sepan disculpar este amargo final, pero si el coronavirus va a terminar con todos ustedes, creo que al menos debía contarles parte de la verdad.



** Este texto puede sufrir actualizaciones **



Mi aplauso al personal sanitario. 
Y al resto de personas que en otras tareas más discretas trabajan, limpian, transportan o atienden en primera linea.
A mis compas de bibliotecas allá donde esté la biblioteca. 
A mis compas que leen esto en la biblioteca estando ahí, trabajando a puerta cerrada. ¡Ánimo!
A mis compas que teletrabajan. 
A todas esas bibliotecas que se están lanzando a hacer propuestas innovadoras para la promoción lectora o, simplemente, el entretenimiento, desde sus propias casas. Lanzándose al mundo del vídeo o a la creación de contenido para sus redes.
A esas directoras y directores que está haciendo la Memoria 2019 desde su casa. 
Al community manager de eBiblioCAT y del resto de eBiblio, a vosotros sí que os saldrán #EstadísticasUP.

A las compas de mi biblio y a LaJefa (sin ellas estas historias seria mucho más aburridas).

Y en el deliberadamente último lugar, a la Gerenta de Gerència de Serveis de Biblioteques. Su "no es pot treballar als centres de treball" ha logrado superar su otro gran mail. El del 21 de enero de 2015, cuando con el cambio del programa informático del Sistema Gestor de Biblioteques (de Millennium a Sierra) escribió:
"el canvi de Millennium a Sierra no representa un benefici immediat i visible per a les persones que l'utilitzeu (...) Sabem que les funcionalitats son les mateixes (...) d'altres [funcions] en canvi us faran treballar pitjor que abans."

Sabemos que el nuevo programa es el mismo, que en algunas cosas va peor y que de forma inmediata no notareis ninguna mejora visible.


._.




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